sábado, junio 24

Azorín, visto por Mario Vargas Llosa

"Pero hay otra vulgaridad, no temática ni anecdótica, sino forma, de tener, de medio de expresión artística, que Azorín enriqueció también, tratándola con el cuidado y la elegancia que el común de los escritores reservan para los géneros nobles y volcando en ella toda la consideración y sensibilidad que lo habitaban; la del periodismo. Gracias a él, ese emblema de la caducidad veloz, de lo perecible y la improvisación que es el artículo periodístico, adquirió la misma permanencia rotunda, granítica e inmemorial de las viejecillas de luto, las fondas oscuras, los caminos polvorientos y las casonas cargadas de historias que describió en su viaje por la Mancha, siguiendo La ruta de Don Quijote, maravilla de libro que nos cuesta creer que fuera escrito a vuelapluma, por un reporter que cumplía una comisión del diario donde trabajaba".

Un extracto del discurso de Vargas Llosa para el ingreso en la RAE en 1996.

jueves, junio 22

Una visión azoriniana de "El Quijote"

Obra de El Quijote realizada por una editorial de Elche

En 1905, con motivo del III centenario de nuestra obra más universal, El Quijote, el director del diario El Imparcial y padre de nuestro filósofo más influyente, José Ortega Munilla, encargó al escritor de Monóvar José Martínez Ruiz, Azorín, una serie de escritos y le dio instrucciones sobre el viaje que tendría que emprender por la Mancha. Tras sugerirle la ruta a seguir, abrió un cajón, sacó un revólver y lo puso en manos del reportero: “No lo extrañe usted, no sabemos lo que puede pasar. Va usted a viajar solo por campos y montañas. Y ahí tiene usted ese chisme, por lo que pueda tronar”.

Cien años (más uno) después, junto al IV centenario de la novela más conocida de Cervantes, celebramos la publicación de La Ruta de Don Quijote. Una recopilación de artículos y crónicas escritas por Azorín para el periódico de la familia Gasset, sin hacer uso del arma prestada, sobre los pueblos y paisajes protagonistas de las andanzas del caballero Alonso Quijano y su escudero Sancho Panza.

Esta obra, como les hacía saber días atrás, fue el primer libro que leía el escritor peruano Mario Vargas Llosa sobre Azorín. Y, desde entonces, siempre guarda un ejemplar de José Martínez Ruiz en su mesilla de noche tal y como nos recuerda el director de la Casa Museo Azorín y según reconoció el autor de La ciudad y los perros en su visita a Monóvar en 1993.

miércoles, junio 21

¿Y quién es José Martínez Ruiz?


José Martínez Ruiz es más conocido por su pseudónimo, Azorín, que utiliza en su novela Antonio Azorín en 1901 y hace finalmente suyo. Fue diputado y miembro de la Real Academia Española (RAE) entre los numerosos cargos que llegó a acceder. Azorín fue quien acuñó el término de Generación de 98, concepto bajo el que se agruparon los intelectuales más sobresalientes y destacados de su tiempo como Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Maeztu o Pío Baroja. Destaca el escritor de Monóvar como autor de narraciones detallistas, pausadas, concisas y de una gran riqueza en léxico. Entre sus obras, cabe destacar La Voluntad, Castilla o Las confesiones de un pequeño filósofo.

viernes, junio 16

Señas de identidad: Azorín y el periodismo


Lo tenemos por escritor, pero fue mucho más que eso. Novelista, ensayista, político, autor teatral y periodista. Porque Azorín fue, por encima de escritor, periodista y prueba irrefutable son sus más de seis mil artículos recuperados hasta el momento y que se acumulan en las labores investigadoras de críticos e hispanistas como el norteamericano Inman Fox. Además, el escritor de Monóvar inmortalizó su firma en gran parte de los periódicos más influyentes de la época como El Imparcial, ABC, El Liberal, El País o El Globo. Es más, hay quien le atribuye como precursor del nuevo periodismo norteamericano, tal y como defiende el periodista alicantino José Ferrándiz Lozano, puesto que Azorín ya utilizaba en sus crónicas las “técnicas narrativas revolucionarias” que, décadas después, saltarán a la fama con Tom Wolf. El ejemplo más palpable de esta teoría es su obra La ruta de Don Quijote.


Libro al que Mario Vargas LLosa dedicó las siguientes palabras en su discurso de ingreso a la RAE en 1996: “La Ruta de don Quijote, de Azorín, es uno de los más hechiceros libros que he leído. Aunque hubiera sido el único que escribió, él sólo bastaría para hacer de Azorín uno de los más elegantes artesanos de nuestra lengua”.

jueves, junio 15

Protagonistas del exilio


Hoy dejamos paso a la voz de ellos, los exiliados, quienes sufrieron en sus propias carnes el sentimiento desgarrador y sangrante de alejarse forzosamente de lo suyo y los suyos.

Estas son sus opiniones:

“No había cumplido aún dieciséis años, la guerra de España estaba perdida, los míos habían sido humillados, maltratados, dispersados por el ancho mundo. No me refiero sólo a los “míos” en el sentido estricto, familiar, sino en el sentido amplio, en el sentido pleno. Hablo de la martirizada comunidad de los rojos españoles, perseguida en la España franquista, arrojada al viento áspero y glacial del exilio en Europa y en las Américas”.

Jorge Semprún, en Adiós, luz de veranos.

“Los refugiados políticos no son mercancía disponible que las naciones puedan disputarse, distribuir o rechazar con sórdido espíritu comercial, sino valores humanos a los que ninguna nación cristiana y civilizada puede cerrar sus puertas(...)”.

Diputado Ernesto Sammartino,

Diario de sesiones del 14 de julio de 1938.

“Cuando vuestra patria os cree incompatible con su reposo, con sus instituciones o con sus creencias, no hay más remedio que abandonarla, aunque abandonéis con ella la mitad de vuestra vida. Por todas partes hay aire, pero no es el aire que ha recogido los suspiros del primer amor. Todas las naciones tienen hogares que ofreceros, pero ninguno es el hogar donde habéis recibido la bendición de vuestra madre. El cielo es grande y se extiende por todo el planeta, pero no es el cielo bajo el cual soñasteis con vuestras esperanzas muertas en flor y fuisteis feliz con vuestras rientes ilusiones. Toda la tierra puede ocultar solitarios en la tierra lejana que no albergue también los humos de vuestros padres. Morir en tierra extranjera es el mayor de los castigos”

Emilio Castelar, en Vida de Lord Bairon



miércoles, junio 14

Intelectuales en el exilio


El escritor Max Aub definió como expatria la sensación angustiosa y desgarradora que aborda al intelectual tras el exilio forzoso, cuando comprueba ante sus ojos que todo lo que quedó atrás había cambiado o incluso desaparecido. Como aquella mañana del 23 de agosto de 1969, en el aeropuerto de Barcelona, desaparecida la sombra de la barbarie y locura de las guerras. "Llevo una semana aquí, pero no reconozco nada", anotaba poco después en su diario y rodeado del ambiente que le acompañaba desde niño.

La fuga intelectual que originó nuestra guerra in-civil es uno de los capítulos más trágicos de nuestra historia cultural. Aquella salida precipitada supuso el vacío literario de una época que acabaría por tocar fondo con la retórica agresiva y hueca del franquismo.

Pío Baroja, Azorín, Pérez de Ayala, Menéndez Pelayo, Juan Gil-Albert, Pedro Salinas, Antonio Machado, Gregorio Marañón, Américo Castro, Jorge Guillén... Y los destinos; Méjico, Francia, Estados Unidos, Argentina, Alemania, Reino Unido...

Unos volvieron; como Azorín, que pese a las malas lenguas, no fue un autor que se unió a la causa franquista, sino que aprovechó una delicada situación para morir "en casa" malviviendo de las rentas de la literatura (el creador de la Generación del 98 estaba enfermo y tenía casi 70 años). Y otros jamás regresaron: Machado murió en Collioure, bajo bandera republicana, refugiado en Francia...

Esta historia de exilios supone una tragedia similar a la de los muertos en combate en nuestra contienda civil. Porque el exilio, pese a que es una herida que permanece viva, no cicatriza jamás.



martes, junio 13

Entrevista con Ernesto Alterio


He conocido al actor argentino Ernesto Alterio. La entrevista se debe al premio que le ha concedido el III Festival de Cine de Alicante. Galardón incomprensible que él mismo calificaba con las siguientes palabras: "No tengo suficiente carrera como para recibir este premio". Pero con tal de magnificar y exportar el nombre del festival, no hay miramientos ni a curriculums ni a vinculaciones con Alicante posibles. Buscaron descaradamente su nombre como vía rápida promocional. Punto. Pero el señuelo del Ayuntamiento y la organización del evento acabó por descubrirse.

Alterio no conocía el festival ni el número de ediciones. Tampoco al resto de galardonados como al bailarín alicantino José Espadero. Y la torpeza de sus palabras le delataban. Tanto casi como el discurso bien aprendido que le dejó entrever los responsables del evento instantes antes de la rueda de prensa. Y todos al unísono con las mismas palabras. Concejal, director del festival y protagonista comercial. "Sirve para promocionar el nombre de Alicante, no tenía ni idea del premio, es para mí un orgullo, gracias a los colaboradores...".

Sólo salvó al argentino su simpatía y sinceridad. "Me he cortado todas las piertas, amigo, no te lo vas a creer pero resulta que esta mañana, antes de la rueda de prensa, me estaba duchando y de pronto toda la mampara se ha caído sobre la ducha, haciendo añicos el espejo. Y no veas cómo he quedado. Me he cortado todas las piernas. Y así me habéis encontrado. Con una barba de varios días atrás y con todas las piernas ensangrentadas sonriendo a los fotógrafos. Uno es profesional hasta el final..." me confesaba a carcajada limpia.

Terminó por encandilarme y así compartimos distintas impresiones off de record del festival. Pese a todo, mantuvo las distancias, y mostró quizás la versión más interesada de los hechos. Yo no sé qué pensar, pero me quedo definitivamente con su bondad, interés y ganas de trabajar en una prefesión que le llena y muerde continuamente por dentro.

miércoles, junio 7

Katherine Whitmore: el amor oculto de Pedro Salinas

Portada de la conocida obra que recoge las cartas de amor de Pedro Salinas

Katherine Withmore, americana de nacimiento, se especializó en lengua y literatura española en la Universidad de Kansas y Berkeley. En el verano de 1932 marchó a Madrid y, por los consejos de una amiga, decidió matricularse en el curso de “Generación del 98” que Pedro (Salinas) impartía. Llegó tarde a la primera sesión y la única silla vacía estaba al final, donde sólo alcanzaba al profesor si alargaba el cuello y esforzaba la vista.

Poco después, recibió una invitación para cenar junto al poeta y una amiga. Aprovechó la ocasión para disculparse, en su horrible español que le avergonzaba. Pero Pedro estuvo de lo más cortés, e incluso le animaba a hablar porque le aseguraba que su español era excelente. La conversación se trasladó a su clase sobre Miguel de Unamuno y ella le expresó su arrepentimiento por no haber podido asistir. Pedro muy amable una vez más, le ofreció sus apuntes en una nueva clase que postergaron al día siguiente. Allí se presentaron puntuales en aquel encuentro memorable, en el que pronto olvidaron al pobre Unamuno. Sólo surgían preguntas de una y otra persona. Porque ya cayó el relámpago, el rayo que no cesa, el amor que no acaba.

Así empezó todo hasta que, poco después, tuvo que regresar a Estados Unidos. Entonces, se inició una correspondencia que alcanzó, en algunos espacios temporales significativos, la epístola diaria. Ella se sumergió de lleno, en la confección de su tesis doctoral. Apenas coincidían por diversos motivos de trabajo y la evidente distancia que les separaba. Katherine le reprochaba a Pedro Salinas una costumbre que le preocupaba. Y es que el poeta gustaba de telefonearle por la noche desde su casa. Margarita, su mujer, intentó suicidarse al descubrir la relación. Afortunadamente, sobrevivió. Katherine fue consciente, en aquellos fatídicos hechos, del daño que estaba causando a segundas personas. Pedro, ciego de amor, no veía ningún motivo para separarse a pesar de lo ocurrido.

Por esta razón, Katherine quiso romper con aquella pasión que podía ocasionar males mayores. Sin embargo, el poeta siguió con aquella fuerza e infinita creencia en sus cartas. Mientras tanto, Katherine conoció un profesor de Derecho con el que se enamoró y casó. Su marido, era un hombre sabio, generoso y con experiencia en el terreno de la literatura y en cuanto Katherine le explicó lo de Pedro, lo comprendió con total caballerosidad, atendiendo a su compasión. Pero el destino volvió a ponerse en su contra y, transcurrido un año escaso, su marido murió en un accidente de tráfico.

Pasaron meses y años sin tener noticias del poeta. Al estallar la II Guerra Mundial, Katherine conocía el paradero del exilio del poeta, en Puerto Rico. Y había descubierto que la censura disfrutaba leyendo el correo particular y que publicaban jugosos fragmentos para el cotilleo. Así que el poeta no se atrevió a escribir. Y cuando todo apuntaba a que jamás se reconciliarían, ocurrió lo inesperado.

La última vez fue en la primavera de 1951. Había llegado el poeta a Northampton para dar una conferencia. Katherine le aguardaba impaciente, albergando la esperanza de poder darle explicaciones. Su voz brotaba con dificultad y creía que sus palabras quedarían ahogadas en su garganta. Finalmente, lo consiguió y le preguntó: ¿No entiendes por qué tuvo que ser así?”. Pedro Salinas le miró con tristeza y contestó tajantemente: “No, la verdad es que no. Otra mujer, en tu lugar, se habría considerado muy afortunada”. Poco tiempo después, Pedro Salinas, murió.

A pesar de todo, todavía coexisten en esta historia algunas preguntas de compleja respuesta: ¿Es ética la publicación, el comentario de los documentos privados de un escritor? Yo parto de que todos aquellos papeles que no hayan sido quemados, tiene alguna razón para su lectura, análisis, estudio o investigación, delegando a un segundo plano el chismorreo y el cotilleo. Aún así, este otro asunto pertenece a otro artículo, a otro tema que abordar e incluso a una exposición detallada en la que tengan cabida sus conclusiones.

martes, junio 6

La amante de Pedro Salinas


La trilogía amorosa de Pedro SalinasLa voz a ti debida (cuyo título está tomado de la Égloga III de Garcilaso), Razón de amor y Largo Lamento- se ha considerado una de las muestras más bellas de la expresión del amor en lengua española. Su gran amigo Jorge Guillén ha afirmado que, después del Canto a Teresa de Espronceda y de las Rimas de Bécquer, no se ha escrito poesía amorosa comparable.

Todas estas calificaciones hacia la obra poética del poeta madrileño, se han convertido en un producto suculento para los críticos, devoradores literarios. Algunos de ellos, como Spitzer y Ángel del Río, tenían motivos para dudar de la existencia de una amada viva. Los versos le parecían un trabajo de imaginación, un amor cerebral. Y es que la amada, como ya lo señaló Antonio Machado, no es necesario que haya existido.

Pero el descubrimiento de toda una serie de cartas, reunidas en una posterior publicación, han destrozado con las miles de horas posiblemente empleadas por estudiosos y críticos en la figura del poeta. Y es que desde el día 1 de julio de 1999 se puede consultar una colección de cartas y poemas que Pedro Salinas envió entre 1932 y 1947 a una profesora estadounidense y que se conservan en la Universidad de Harvard. Y lo más importante es que, esta voz epistolar del poeta, muestra claramente una conexión directa con sus poemarios de amor.

Margarita, la mujer del poeta y natural de Santa Pola, pasó a ser de la esposa más afortunada y halagada del planeta a la más desahuciada y apenada. Rozó el suicidio salvándose milagrosamente. Porque existió. Realmente existió, la amante secreta de Pedro Salinas. Y esta es su historia... (Continuará...)

lunes, junio 5

Grandes lecciones del profesor Koldo Messo y Juan Varela

El profesor Koldo Meso en su ponencia de Murcia
(Parte II, Jornadas del Sicarm en Murcia)
El profesor de la Universidad del País Vasco, Koldo Meso, definió con la palabra exacta lo que precisa el periodismo digital del futuro: talento. Talento para la creación de unos contenidos digitales que marquen la diferencia con los escritos.

El profesor Meso también aprovechó su intervención para denunciar la lamentable situación a la que están condenados algunos alumnos por sus profesores. Concretamente se refería “a las facultadas desfasadas” y ancladas en la Edad Media en las que todavía sufren la clase magistral y el estudio de la caduca pirámide invertida en la noticia. ¡Qué educación la nuestra!

Sentí un gran alivio al escuchar estas frases de Koldo Meso. Porque, hacía unos meses, todavía una profesora me recriminaba en clase “que no había puesto las 5 W’s de la noticia al principio de la misma”. No anoto nombres ni detalles. Estoy metido en plenas fechas de exámenes. Pero después de julio, por descontado, prometo fiesta.

El director de comunicación de Microsoft, Carlos de la Iglesia, y el Editor Virtual de IBM España, Miguel Ruiz de Valbuena, me sorprendió gratamente. Ambos fueron críticos con los gabinetes de comunicación existentes en la red “por la falta de actualización y facilitación de datos a los periodistas”. Especialmente, cuando se trata de empresas grandes en la que los números pueden perder a más de uno.

El asesor de medios del grupo Vocento, Juan Varela, inició su intervención con una crítica sobre la aprobación del Senado a la reforma del texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual. Con este texto aprobado, la imposición del canon digital está cada vez más cerca. Y su implantación va a suponer un incremento en el precio de los soportes digitales, incluido el iPod, cd, dvd y cualquier aparato de tecnología... ¡Hasta una minicadena!

Este Canon digital “va a frenar el desarrollo económico de nuestro país, la incorporación de los ciudadanos a la Sociedad de la Información y dificulta el desarrollo de nuevos negocios”. De ahí, la preocupación de Juan Varela por cuál será el siguiente paso que dé el canon.